Uno de los riesgos más pasados por alto en Web3 es que la mayoría de la seguridad de la cadena de bloques todavía depende de supuestos criptográficos creados hace décadas.



Esos sistemas fueron diseñados para computadoras clásicas, no para la era de la computación cuántica.

Hoy en día, muchas redes dependen de la Criptografía de Curva Elíptica (ECC) para proteger billeteras, transacciones y firmas digitales. Contra computadoras tradicionales, ECC es extremadamente seguro.
Sin embargo, algoritmos cuánticos como el Algoritmo de Shor podrían teóricamente cambiar ese equilibrio.

Esto no significa que las cadenas de bloques se romperán de repente mañana. Pero sí plantea una pregunta importante para la industria:
¿Debería Web3 esperar hasta que la computación cuántica se convierta en una amenaza real, o comenzar a construir infraestructura resistente a la cuántica ahora?

Algunos equipos como Cellframe Network y QuantumEVM ya están explorando esta dirección. Están diseñando sistemas donde la criptografía post-cuántica no sea solo una actualización posterior, sino parte de la arquitectura central.

Si internet finalmente avanza hacia una seguridad resistente a la cuántica, la infraestructura de blockchain tendrá que evolucionar junto con ella.

Y los proyectos que se preparen para ese cambio temprano podrían terminar formando la próxima generación de sistemas descentralizados.

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