De pequeño, para comer cosas deliciosas, te compraban comida; para jugar con pistolas de agua, te compraban pistolas de agua; cuchillos, espadas, varas mágicas, todo lo que querías de niño podías conseguirlo. Luego, cuando eras joven, ibas a donde querías, comías lo que querías, rechazabas a quien quisieras, sin arrepentimientos. Cuando envejeces, te das cuenta de que no tienes ninguna pena. Querer comprar osmanthus y llevar vino, pero no es lo mismo que, en la juventud, viajar y disfrutar.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
De pequeño, para comer cosas deliciosas, te compraban comida; para jugar con pistolas de agua, te compraban pistolas de agua; cuchillos, espadas, varas mágicas, todo lo que querías de niño podías conseguirlo. Luego, cuando eras joven, ibas a donde querías, comías lo que querías, rechazabas a quien quisieras, sin arrepentimientos. Cuando envejeces, te das cuenta de que no tienes ninguna pena. Querer comprar osmanthus y llevar vino, pero no es lo mismo que, en la juventud, viajar y disfrutar.