Hacer trading requiere tener fe. La fe aquí no es superstición en una acción específica, ni seguir ciegamente una señal, sino confianza en el sistema, en la lógica y en las personas. Si no tienes una confianza básica en mí, tampoco podrás ganar dinero conmigo en el trading; esto no es una cuestión de actitud, sino un hecho objetivo. El trading en sí mismo es una actividad que va en contra de la naturaleza humana. Nadie puede comprar siempre en el mínimo y vender en el máximo, y mucho menos que cada acción suba siempre. Con el tiempo, seguramente te encontrarás con retrocesos, pérdidas y fases en las que la tendencia y las expectativas no coinciden; esto es una parte inseparable del trading. Lo que realmente marca la diferencia nunca es si aciertas o no en el límite de subida, sino si en un ciclo unitario puedes ganar más y perder menos, subir más y bajar menos. Cuando ganas, tienes que atreverse a tomar; cuando pierdes, debes poder controlar; en los momentos de auge, no dejarte llevar, y en los momentos adversos, no entrar en pánico. A largo plazo, el interés compuesto de tu cuenta te dará la respuesta. Si aceptas la imperfección del trading, entiendes la inevitabilidad de las fluctuaciones y estás dispuesto a perfeccionar la ejecución dentro del sistema una y otra vez, ya estás por delante de la mayoría. El trading no consiste en buscar un dios, sino en encontrar un camino que puedas recorrer a largo plazo.

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