En los últimos años desde 2020, he invertido en docenas de proyectos, grandes y pequeños.


Muchos de ellos han desaparecido por completo o resultaron ser estafas. Tuve varias oportunidades de vender, obtener ganancias y salir, pero elegí mantenerme. Esa fue mi decisión.
No me gusta quejarme de esos proyectos ni compartir mis errores públicamente. Al fin y al cabo, fue mi elección comprar, mantener y no vender. Ahora que el precio está cayendo, no tiene sentido culpar a nadie más.
El karma es real, sin embargo. Si un proyecto fue creado solo para estafar a los inversores, ese karma volverá a ellos de una u otra manera.
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