Tema de medianoche de hoy 【¿Se puede encontrar un buen trabajo después de graduarse?】



Estando en la Universidad de Tokio, mirando a las personas a mi alrededor y también a mí mismo, me doy cuenta de que la gran mayoría de los jóvenes comunes en esta vida siguen un camino predeterminado y bien disciplinado: estudiar con ahínco—luchar por entrar en la universidad—graduarse con nervios—buscar trabajo de manera apresurada, siguiendo el proceso establecido, sin atreverse a desviarse.

En esos días previos a la graduación, creo que muchos estudiantes recién graduados llevan consigo una soberbia ciega. Piensan que sus calificaciones en la escuela son destacadas, que ocupan los primeros tres lugares en su especialidad, que tienen varios certificados de participación en concursos, y que eso les da un halo propio. Siempre creen que salir de la universidad será un camino llano, que muchas empresas de calidad competirán por ellos, y que las ofertas de altos salarios estarán al alcance de la mano.

Pero cuando llegas a la feria de reclutamiento, te das cuenta de que allí hay estudiantes talentosos de todo el país, los mejores de las universidades más prestigiosas. La escena no es en absoluto inferior a la de un examen de ingreso a la universidad, donde cientos de miles compiten por cruzar un puente estrecho. Hay doctores, estudiantes de posgrado de la Universidad Jiaotong por doquier. Cuando están allí, representan una competencia real y tangible.

Tú solo eres un estudiante de licenciatura común de una universidad 211. No tienes experiencia, y si compites solo por tu nivel académico, no puedes superarlos. Muchas personas piensan que si saben usar IA y pueden manejar bien a los cangrejos de río, podrán conseguir un trabajo bien pagado con un salario de un millón anual.

Pero si no has dominado realmente esas habilidades, si no las has entendido en profundidad, y no has creado proyectos o trabajos con valor real, ¿quién te contratará? La población de China es enorme, y lo que menos falta son talentos.

Esta feria de primavera de la Canton Fair reclutó aproximadamente 85,000 puestos en total, pero más de 160,000 personas acudieron a solicitar empleo. Es decir, al menos la mitad de esas personas no tendrá trabajo en el futuro.

¿Y qué podrán hacer esas personas y qué harán? Quizá algunos opten por presentarse a exámenes de función pública, y luego sigan atrapados en un ciclo interminable de competencia feroz, desperdiciando su valioso tiempo.

Otros quizás decidan emprender, pero ese camino es de vida o muerte; en el entorno actual, solo los que sobreviven tienen sesgo de supervivencia.

La mayoría piensa que la graduación es el fin del arduo estudio, el momento para cumplir expectativas. Pero al entrar en la sociedad, comprenden que esto solo es el comienzo de otra ronda de eliminación en la vida.

Sin la protección del campus, sin la evaluación por calificaciones, el llamado futuro, salida o buen trabajo, nunca ha existido una respuesta estándar.

Cuando la educación deja de ser un pasaporte universal, y el esfuerzo tampoco garantiza recompensas iguales, ¿en qué debemos apoyarnos para establecernos?

¿Seguir atrapados en el desgaste interno y dejarse llevar por la corriente, o calmarse y pulir la verdadera confianza en uno mismo? Esta pregunta quizás requiera mucho tiempo para que podamos encontrar nuestra propia respuesta.
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