Stablecoin: La metodología de Moody's revela riesgos, cifras y mecanismos detrás de la calificación

Cómo funcionan realmente las stablecoins: estructura, reservas y promesa de redención

Las stablecoins suelen percibirse como la herramienta más sencilla y segura en el mundo cripto. En realidad, detrás de la promesa de mantener un valor estable en relación con una moneda fiduciaria se encuentra una estructura compleja que combina elementos de las finanzas tradicionales, la tecnología blockchain y la gestión de riesgos.

Según la metodología publicada por Moody’s el 17 de marzo de 2026, una stablecoin solo puede ser calificada si sus activos están efectivamente segregados del resto del balance del emisor. Esto significa que las reservas deben estar disponibles exclusivamente para satisfacer las demandas de los titulares, incluso en caso de quiebra de la empresa.

Las stablecoins analizadas son aquellas completamente colateralizadas, es decir, respaldadas por activos reales y convertibles en moneda fiduciaria “a demanda”. Las stablecoins algorítmicas, que utilizan mecanismos de oferta y demanda sin colateralización directa, no están incluidas en este alcance.

Desde un punto de vista operativo, su funcionamiento es relativamente sencillo:

los usuarios depositan moneda fiduciaria

el emisor “crea” nuevos tokens

las reservas se invierten según una política definida

en caso de reembolso, los tokens se “queman” y el usuario recibe moneda fiduciaria

El proceso de liquidación generalmente ocurre en 1-2 días hábiles, aunque puede variar por cuestiones de KYC y AML.

Sin embargo, lo que parece simple oculta una red de actores: bancos depositarios, gestores de colaterales, custodios y plataformas digitales. Todos estos elementos introducen niveles de riesgo que la calificación debe captar.

El núcleo de la evaluación: calidad crediticia y riesgo de mercado de las reservas

El primer pilar de la metodología de Moody’s es el análisis de la calidad crediticia del fondo de reservas.

Aquí, entra en juego un concepto fundamental: el WAEL (Pérdida Esperada Promediada Ponderada), que es la pérdida esperada promedio ponderada de la cartera. Este indicador se calcula combinando:

peso de cada activo en la cartera

tasa de pérdida asociada a la calificación del activo

El análisis no se limita al promedio: Moody’s también considera el llamado “eslabón más débil”, que es el activo con la calificación más baja. Si la diferencia entre la calidad promedio y el peor activo supera un umbral determinado, la calificación puede ser penalizada.

Entre los activos más comunes encontramos:

Bonos del Gobierno (T-Bill): el riesgo está ligado a la calificación soberana

Depósitos bancarios: expuestos al riesgo del banco custodio

Rehypothecation (acuerdos de recompra): tratados como instrumentos similares a efectivo si cumplen criterios estrictos

En el caso de depósitos bancarios, Moody’s también introduce un mecanismo interesante: la posible mejora de calificación de hasta 5 grados si existen cláusulas de sustitución bancaria por debajo de un umbral (por ejemplo, A2).

El segundo pilar es el análisis del riesgo de mercado, que evalúa cuánto puede fluctuar el valor de las reservas en el tiempo.

Aquí entran en juego las tasas de avance, que son porcentajes de haircut aplicados a los activos. Algunos ejemplos (con activación de liquidación):

T-Bill de EE. UU. a 1 mes: hasta 99.6%

T-Bill de EE. UU. a 1 año: aproximadamente 97.4%

T-Bill de la UE a 1 año: aproximadamente 98.0%

Sin triggers de liquidación, los haircuts se vuelven más severos:

T-Bill de EE. UU. a 1 año cae a aproximadamente 92.4%

Esto refleja un concepto clave: la capacidad de liquidar rápidamente los activos es crucial para la estabilidad de la stablecoin.

El modelo cuantitativo: Black-Scholes, volatilidad y estrés de liquidez

Uno de los aspectos más interesantes de la metodología es el uso de un enfoque cuantitativo avanzado para estimar el riesgo.

Moody’s utiliza un marco basado en Black-Scholes, típicamente empleado para opciones financieras. En este contexto:

el valor de las reservas sigue un movimiento browniano geométrico

la pérdida se modela como una opción de venta (put)

La fórmula simplificada para la pérdida es:

Pérdida = max(0, D − MV)

o en porcentaje: max(0, 1 − MV/D)

Donde:

MV = valor de mercado de las reservas

D = deuda (stablecoin en circulación)

Esto se complementa con el Haircut de Liquidez (LHC), calculado como:

el máximo diferencial de oferta y demanda observado

más la peor caída diaria

Este parámetro incorpora los efectos de un mercado estresado, incluyendo fenómenos de “venta en pánico”.

El Pérdida Esperada final se expresa como:

EL = N(-d₂) − (1 − LHC)/AR × N(-d₁)

El modelo utiliza datos históricos, volatilidad móvil y percentiles extremos (normalmente el percentil 99) para simular escenarios de crisis.

Este enfoque hace que la calificación de las stablecoins sea mucho más similar a la de productos de finanzas estructuradas que a una simple evaluación cripto.

Riesgos de liquidez, operaciones y tecnología: los riesgos menos visibles pero decisivos

Además de los modelos cuantitativos, Moody’s presta gran atención a los riesgos operativos y estructurales.

Liquidez

Las reservas se clasifican en 5 categorías:

Categoría A: efectivo en bancos

Categoría B: valores del gobierno a corto plazo

Categoría C: valores hasta 3 meses

Categoría D: líneas de crédito disponibles

Categoría E: repos nocturnos

Las stablecoins más sólidas tienen carteras concentradas en las categorías A y B.

Riesgo operativo

El riesgo operativo incluye:

errores en pagos

retrasos en reembolsos

fallos de contraparte

Moody’s destaca que los problemas operativos pueden agravarse en situaciones de estrés, como durante corridas bancarias (escenario de corrida).

Riesgo tecnológico

Las stablecoins dependen de blockchain y contratos inteligentes. Los principales riesgos incluyen:

ataques del 51%

errores en contratos

fork en la red

Aunque el emisor no controla la blockchain, es responsable de la elección de la infraestructura y la gestión del riesgo.

Regulación, datos y calificaciones: el futuro de las stablecoins depende de la transparencia

La última parte de la metodología aborda temas cada vez más centrales para la industria.

Calidad de datos

Moody’s exige:

datos completos y actualizados

auditorías independientes

transparencia en las contrapartes

La calidad de los datos puede influir directamente en la calificación.

Riesgo soberano y regulación

Dado que muchas reservas se invierten en bonos gubernamentales, la calificación de las stablecoins suele estar vinculada a la estabilidad del país de referencia.

Además, las regulaciones locales pueden:

imponer límites a los activos

impactar la liquidez

modificar la estructura operativa

Apoyo del emisor

En algunos casos, el apoyo directo del emisor puede mejorar la calificación, especialmente si existe una garantía explícita o una fuerte capacidad financiera.

Conclusión: hacia estándares cada vez más similares a las finanzas tradicionales

La metodología de Moody’s demuestra que las stablecoins no son meramente herramientas digitales simples, sino estructuras financieras complejas.

La calificación no se basa únicamente en la promesa de estabilidad, sino en una combinación de:

calidad de las reservas

capacidad de liquidación

robustez operativa

robustez tecnológica

Con la entrada creciente de inversores institucionales, estos criterios podrían convertirse en un estándar para todo el sector.

En otras palabras, el futuro de las stablecoins podría volverse cada vez menos “cripto-nativo” y más alineado con los modelos rigurosos de las finanzas tradicionales.

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