Acabo de leer sobre este caso increíble: Glenda Rogan, una asesora financiera australiana, fue sancionada con una prohibición de 10 años por la ASIC por dirigir una estafa de inversión en criptomonedas. Honestamente, las cifras son insanas: logró redirigir al menos 14.8 millones de dólares de sus clientes, familiares y amigos entre 2022 y 2023. O sea, ¿cómo sucede eso siquiera?



Esto fue lo que pasó: Rogan trabajaba para Fincare Group y representaba a una firma licenciada por AFS, y básicamente mintió a la gente sobre qué eran esas inversiones en criptomonedas, minimizó los riesgos, inventó afirmaciones sobre liquidez, todo el manual. Convenció a la gente de invertir dinero en este esquema fraudulento y, obviamente, la gente perdió todo.

Es una de esas historias que te hacen darte cuenta de lo importante que es verificar a quién le estás entregando tu dinero. El caso de Glenda Rogan es un recordatorio bastante claro de que, incluso si alguien está oficialmente autorizado y trabaja en una firma legítima, las cosas aún pueden salir mal. La ASIC la sancionó duramente, así que al menos hay algo de responsabilidad. Una situación bastante dura para todos los que se vieron involucrados.
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