Los fondos de pensiones nórdicos retiran en gran medida bonos del gobierno de EE. UU., lo que marca una reevaluación fundamental de la confianza en los activos tradicionales de seguridad. La crisis fiscal en EE. UU. se profundiza, con una alta proporción de deuda a activos, lo que impulsa a los inversores globales a buscar activos diversificados, siendo el oro y los bonos alemanes los nuevos favoritos. La tendencia de desdolarización se acelera, y la asignación de capital entra en una nueva etapa de diversificación y descentralización.