El 19 de febrero, Donald Trump emitió un ultimátum de 10 días a Teherán, enfatizando la necesidad de un acuerdo significativo para evitar consecuencias graves. A pesar de los avances limitados en negociaciones indirectas, siguen existiendo diferencias importantes sobre cuestiones nucleares y de misiles. Las tensiones militares están en aumento, ya que tanto EE. UU. refuerza su presencia militar como Irán muestra su resistencia. Los disturbios internos en Irán complican aún más la situación. Con una fecha límite crítica acercándose, el camino a seguir sigue siendo incierto, afectando la estabilidad regional y el orden internacional.